El blog permanecerá cerrado unos dias por vacaciones.
En agosto volveré con nuevas historias para contar. Un beso piratas

Cuaderno de bitácora: día XXX

El fin de la filibustería. Los últimos corsarios




Fifteen men on the dead man´s chest/ Yo-ho-ho, and a botle or rum!/ Drink and the devil had done for the rest/ Yo-ho-ho, and a botle of rum!
Stevenson




El fin de la filibustería. Los últimos corsarios
Como hemos visto la Paz de Utrech, en 1713, marca la total extinción de los filibusteros del Caribe. Inglaterra, España, Francia y Holanda se obligan a respetar la libertad de comercio entre ellos. Los "Hermanos de la Costa" se convierten en contrabandistas, negreros... o en simples piratas. Su marco de acción se traslada paulatinamente al norte, tomando como base de operaciones las colonias inglesas de América del Norte.
A pesar de todo, la palabra "Filibustero" no desaparece de los mares del Caribe en el siglo XIX. Los documentos oficiales españoles empiezan a designar con este nombre a los rebeldes americanos que se alzan contra la metrópoli, o a los contrabandistas que les proporcionan armas.
Irónicamente, la emancipación de las colonias españolas provocará la vuelta de los corsarios al Caribe. Marinos norteamericanos, franceses e ingleses consiguen patentes de corso de las recién formadas repúblicas, con las que atacan el tráfico comercial aún existente entre Cuba y la metrópoli. La isla de St. Thomas (ahora posesión norteamericana) llega a convertirse en una segunda Tortuga.
Este renacimiento, no obstante, dura escasamente quince años: en 1825 la presencia pirática en el Caribe vuelve a ser prácticamente nula.
La piratería atlántica, que empezó frente a las costas de las Canarias, muere en ese mismo marco de acción: de 1816 hasta 1827 las islas son el objetivo de un puñado de corsarios hispanoamericanos, que pretenden dañar el comercio de la metrópoli y conseguir, si es posible, la rebelión de las islas.

Cuaderno de bitácora: día XXIX
La leyenda de Barbanegra

Barbanegra subió a zancadas por la ladera arenosa que llevaba a las hogueras, y se detuvo un momento al llegar a la cima: una silueta grande y serrada contra el cielo púrpura. Su tricornio parecía demasiado ahusado y largo por las esquinas y, con los puntos de luz roja que brillaban en torno a su cabeza, a Shandy le pareció que una especie de demonio de tres cuernos acababa de llegar del Infierno
Tim Powers. "En costas extrañas"

Los orígenes de Edward Teach, más conocido como "Barbanegra" son oscuros. Al parecer, era oriundo de Jamaica, donde habría nacido a finales del siglo XVII. Su familia pertenecía a una clase media-baja, y un hermano suyo servía a la Corona inglesa como oficial de artillería.

La primera referencia fideligna sobre Teach data de 1713, al finalizar la Guerra de Sucesión española. El futuro Barbanegra, que ha sido corsario durante la guerra al servicio de Inglaterra, se convierte en pirata, poniéndose a las órdenes del filibustero Hornigold, que no tarda en darle un barco propio, el "Venganza de la Reina Ana".

En 1716 Hornigold se acoge a una amnistía promulgada por Jorge I, con la cual se concede el perdón a todos los piratas que quieran someterse a la autoridad legal. Teach, ya "Barbanegra", empieza a forjar la leyenda que lo convertirá en el "Terror de los mares".

Transcribiendo la tradición popular, Robert de la Croix lo describe del siguiente modo:

"Es un hombre inmenso, ancho de hombros y de una extraordinaria fuerza. Sus ojos son brillantes. Su rostro, colorado, está encuadrado por una barba negra que cae sobre su pecho y sube hasta sus ojos. Es tan espesa que la lleva dividida en pequeñas trenzas, atadas con cintas de colores. Va vestido de rojo. Empuña un enorme sable y una fila de pistolas atraviesa su pecho. Su sombrero está adornado de hachones encendidos. Cuando lucha vocifera, ruge, grita, ríe, lanza injurias. Asusta tanto a sus adversarios que presa de miedo se entregan"

Rafael Abella, en cambio, nos presenta una visión muy diferente de Barbanegra. Para él, se trataba de un personaje de escaso valor que no hacía acto de presencia en los combates, a quien repugnaba contemplar los tormentos que había ordenado, prefiriendo pasar el tiempo jugueteando con sus tesoros.

Sea como fuere, lo cierto es que se trata de un hábil marino y un hombre astuto. Hace circular la leyenda de que ha firmado un pacto con el Diablo, vendiendo su alma para convertirse en un demonio del mar. Cuentan que el mismo Satanás circula de noche por su barco, desapareciendo con el primer rayo de sol...

Su marco de acción abarca ahora las Bahamas, con ataques esporádicos tanto a las costas de Honduras como a las de Virginia o Carolina, cebándose, especialmente, en los barcos del puerto de Charleston. Su base se encuentra en Carolina del Norte, donde ha llegado a un acuerdo con el gobernador, Charles Eden, gracias a lo cual puede reabastecerse, carenar sus naves y vender el botín.

En agosto de 1717 Barbanegra se alía con el "Mayor" Stede Bonnet, un pirata novato. Sobre este asociado de Barbanegra hay una gran controversia: al parecer era un rico plantador de Barbados, que antaño había servido en el ejército como oficial de infantería. Un día compró un barco, (el Venganza), reclutó una tripulación y se lanzó al mar ¿Por qué?

Según un historiador del siglo XIX llamado Johnson, tomó dicha decisión... ¡huyendo de su mujer! (Un ilustrador de una edición popular, consagrada a los piratas, lo representa huyendo de su casa bajo una auténtica abalancha de vajilla rota que le lanza su esposa). Sin embargo, para Rafael Abella, Bonnet era un desequilibrado mental que disfrutaba lanzando prisioneros por la borda y contemplando cómo eran devorados por los tiburones. Otra autoridad sobre los piratas, Robert de la Croix, afirma que Bonnet era un Quijote, un romántico, un hombre embriagado con las narraciones de los piratas que soñaba con emularlos.

Sea como fuere, Bonnet es un hombre de carácter débil, al cual Barbanegra maneja a su antojo, y al que termina robando su parte de botín (y de paso los víveres y las municiones) para refugiarse en carolina del Norte, donde el gobernador Eden le concede la amnistía de Jorge I. Respecto al botín que trae consigo... tiene la desfachatez de jurar haberlo encontrado en un barco que navegaba a la deriva. Una comisión termina decretando que dicho barco pertenecía a España, nación en ese momento nuevamente en guerra con Inglaterra. De este modo Barbanegra consigue hacerse legalmente con el producto de sus saqueos, tras pagar, por supuesto, una parte a Eden en concepto de "contribución al Tesoro Real". Teach se convierte en un "honesto" capitán mercante. Compra una propiedad y se casa (lo cual, por otra parte, tampoco es una novedad, ya lo había hecho con anterioridad: 14 veces, según Abella; 12, según De La Croix)

Barbanegra se embarca de nuevo. Teóricamente, se dedica a traficar en los archipiélagos del Golfo de México. En realidad sigue dedicándose a la piratería, pero con mayor discreción: ahora se preocupa en no dejar supervivientes y hunde los barcos una vez saqueados.

A mediados de 1718 decide cambiar el marco de sus actividades. Fleta una balandra y remonta el río James, en el estado de Virginia, saqueando y extorsionando a los plantadores de algodón. Por desgracia para él el gobernador de Virginia, Spotswood, no es Eden, y ordena que dos fragatas, la "Pearl" y la "Lyme" lo esperen en la desembocadura del río James. Barbanegra, al parecer, se ha metido en una trampa... Sin embargo Barbanegra ha sido prevenido de la acción por su siempre fiel Eden, y se refugia en la cercana bahía de Ocracoke, en la que, por su poca profundidad, embarrancarían irremediablemente las naves que intentaran seguirlo. Pese a todo ello, la mala suerte persigue al pirata: El teniente de navío Maynard apareja el 17 de Noviembre una balandra muy similar a la suya, con intención de remontar el James en su busca, encontrándose casi por casualidad con Barbanegra el 20 de Noviembre.

Barbanegra murió como había vivido; envuelto en un aura de leyenda. Al parecer, se enfrentó en mitad del abordaje con el teniente Maynard, que finalmente logró abatirle. Se le contaron al cadáver veinticinco heridas de sable y cuatro de pistola. Cuando cayó, los nueve piratas que aún seguían en pie se rindieron en el acto.

Cuando Maynard entró en el puerto de Bathtown, llevaba colgando del bauprés, a modo de mascarón, la cabeza cortada del pirata. Todas las cintas de su barba eran rojas.

Cuaderno de bitácora: día XVIII
La legislación española respecto a la piratería y la situación legal de los piratas españoles

El castigo legal de la piratería y el contrabando

Normalmente, al pirata capturado se le ahorca, siguiendo la tradicional ley del mar. Si tiene suerte, no obstante, puede ser condenado a cadena perpetua, en la flota de galeras de Cartagena de Indias.

Se considera contrabandista a cualquier comerciante que no posea la correspondiente licencia de la Casa de Contratación. Suele ser castigado con la confiscación de la carga, más pago de una multa, aunque en circunstancias especiales puede ser condenado a sanciones más graves, incluso a pena de muerte.

Poco importa que el reo sea súbdito de la corona española o extranjero, el castigo, incluso si se trata de la pena capital, se ejecuta en las Indias y lo antes posible. [Según Real Cédula de 22 de Abril de 1796: "... que los estrangeros por contravandistas u otros delitos sean castigados aquí o con pena capital u otra moderada que merezcan y nunca se remitan a España para escusar los recuerdos que hacen a sus embaxadores, y necesidad de dejar impunidos estos delinquentes..." (Concepción García-Gallo, "Notas a la Recopilación de leyes de Indias")]

El súbdito español que es sorprendido comerciando con contrabandistas puede ser condenado a muerte, siendoles confiscados todos sus bienes, según las reales cédulas del 14/1/1724 y 30/4/1730. esta ley se suavizaría con la Real Orden de 17/7/1799 a seis años de prisión y trabajos forzados.

El caso se complica si el pirata o contrabandista capturado es un hereje (inglés u holandés). En ese caso, puede ser acusado de hacer proselitismo de su fe, y condenado a la hoguera por el Tribunal de la Inquisición. Dicho tribunal se encarga igualmente de aquellos que comercian con contrabandistas herejes, ya que se considera que sus actividades contribuyen al desarrollo de la herejía, y por consiguiente al debilitamiento de la Verdadera Fe.

Los Corsarios Españoles

En 1670 la Corona Española se ve obligada a reconocer la posesión de los territorios ocupados por Inglaterra en América, y (lo que es más grave) el derecho inglés de navegar hasta ellos. Como contrapartida, se crea un nuevo servicio de buques guardacostas, encargado de reprimir el contrabando extranjero.

La mayor parte de estos guardacostas son particulares, que cobran a razón de las presas conseguidas. Se reclutan marineros principalmente en el Caribe, sobretodo en el puerto de la Habana. Esta acción se complementa, en 1674, con la concesión de patentes de Corso a los súbditos españoles que lo soliciten.

Los guardacostas españoles (Corsarios en tiempo de guerra) detenían a cualquier nave extranjera que consiguieran abordar, considerando a sus tripulantes contrabandistas si llevaban en su carga productos coloniales (palo de tinte, cacao, índigo). Prestaron sus servicios hasta 1750, fecha en la que España se comprometió a no inspeccionar buques ingleses en alta mar, mientras que Inglaterra renunciaba, a su vez, al asiento de negros y al navío de permiso. [Inglaterra consigue el "Asiento de Negros", es decir, el monopolio de tráfico y distribución de esclavos africanos por toda América. Este tráfico sirvió de tapadera para introducir gran cantidad de productos de contrabando. Igualmente consiguió la concesión de un "Navío de permiso", un buque inglés de 500 Tn que acompañaría a cada flota española, pudiendo vender su carga en la feria correspondiente: dada la irregularidad de las flotas españolas, el "Navío de permiso" se convirtió en una concesión anual, que al ir acompañado de buques auxiliares "de suministro" se convertía, en la práctica, en una auténtica flota.]
Dos personas saben dónde está mi tesoro: El diablo y yo. El que viva más tiempo podrá quedarse con él.
(Edward Teach)

Cuaderno de bitácora: día XVII
Piratería Atlántica durante los siglos XVI y XVII

"La historia de la piratería es una epopeya salvaje, con los colores del oro y de la sangre, con los olores de la pólvora y de la sal, resonante por el chasquido de las velas y la detonación de los cañones"
Robert de la Croix

La primera acción oficial contra los piratas de la ruta americana (y el reconocimiento implícito de su existencia) se produce en 1507, cuando Fernando el Católico envía dos carabelas con objeto de proteger las naves en ruta hacia Sevilla.

La primera acción pirata importante, sin embargo, no se produce hasta 1521, cuando parte del botín de la conquista de Nueva España (antes llamado Aztlán, México) es capturado en las cercanías de las islas Azores por un corsario francés. Esto obliga a los comerciantes de Sevilla a financiar una escuadra que proteja dichas aguas... empujando la piratería al más desprotegido mar Caribe.

Una cadena de oro o una pata de palo. Ocurra lo que ocurra estamos contigo
(Juramento de los piratas a su jefe)

Bucaneros, Filibusteros y Corsarios

A la palabra de origen latino "pirata" no tardan en sumársele otras, adscritas únicamente al continente americano, y que no siempre son sinónimos de la primera:

  • Bucaneros: En un principio colonos de diferentes nacionalidades que se instalaron a principios del siglo XVII en la zona oeste de la isla Española. Su principal medio de subsistencia consistía en la caza de puercos cimarrones (cerdos salvajes). Vendían la carne, ahumada y asada a la barbacoa (boucan) a los navíos que recalaban en la isla. Los españoles los expulsaron de las islas Española y Tortuga, con el único resultado de que los hicieron organizarse y reconquistar ésta última isla, instalándose definitivamente allí. La muy hábil Corona intentó entonces imponerles un bloqueo económico, obligándoles a convertirse en marinos, primero para encontrar mercados con los que comerciar, luego para dar el paso lógico y hacerse piratas. Los bucaneros admitían en términos de igualdad a gentes de toda raza o condición, juramentados entre sí para defenderse y cuidarse mutuamente. Por extensión, llegó a denominarse con este nombre a todos los los piratas que tenían su base en la isla Tortuga.
  • Filibusteros: Nombre de orígen inglés, aunque de oscuro significado, con el cual se designaba (en general) a los piratas del mar de las Antillas en el siglo XVII, en especial ingleses y holandeses.Los Filibusteros solían atacar sobre todo poblaciones costeras, y muy raramente a barcos, al contrario que sus hermanos Bucaneros

Bucaneros y Filibusteros se organizaron en la llamada "Confederación de los Hermanos de la Costa"

  • Corsarios: Se trataba de particulares que, en tiempo de guerra, solicitaban a su gobierno una "patente de corso", que les autorizaba a hacer una guerra privada contra los súbditos de las potencias enemigas, pudiendo enriquecerse con el botín capturado a éstos últimos. Los numerosos conflictos internacionales de España en Europa, y la vunerabilidad de la ruta trasatlántica hicieron que se multiplicaran con rapidez.
El por qué de la piratería americana
  • Los piratas del Caribe de los siglos XVI-XVII nunca tuvieron, pese a su organización, suficiente fuerza para enfrentarse a un ejército organizado o a una flota de guerra. Su mera existencia en las Antillas era para Europa la prueba latente de la debilidad de las defensas indianas. Esto impulsó a las naciones rivales de España a usarlos como trampolín para asentar su influencia en la zona. Directamente respaldados por sus respectivas potencias, los corsarios franceses e ingleses intentaron conquistar y defender unos puertos clave en el Caribe y en el istmo de Panamá, que les permitieran dislocar el sistema indiano de comunicaciones, privando a la corona española de su más importante fuente de ingresos, y abriendo las Indias a la explotación económica de sus respectivas metrópolis. Sin embargo, no se produjo ningún asentamiento corsario permanente hasta 1630.

Cuaderno de bitácora: día XVI
El estilo de Jack Sparrow

Johnny Depp/Jack Sparrow, no hay otro igual. Este verano su película que apenas ahce unas horas se estrenó va a invadir la gran pantalla y de nuevo creará estilo: el estilo pirata de Sparrow.
Ya sé que yo no soy una experta en moda ni una entienden del glamour pero eso es un tema menor, nadie me impide hablar de lo que de verdad nos estremece: el estreno de Pirates of the Caribbean 3 – At World’s End.
Que quede bien claro, ni Sofia Coppola con su estreno de Maria Antonieta, ni el reciente estreno (y en mi opinión nefasto) de Spiderman 3 van a conseguir descentrarme; yo soy una chica pirata, una incondicional absoluta del Capitán Sparrow. Y como tal inauguré en mayo la campaña luciendo orgullosa un colgante de calavera pirata. Además recientemente adquirí otro collar (precioso) de plata con dos brillantes como ojos de la calavera. Una maravilla los 2. Y por supuesto luego están los pendientes… y el anillo del mismísimo Jack Sparrow…

Más accesorios del estilo pirata que mucha gente luce en honor a Jack Sparrow son: Tiritas de piratas: Imprescindibles jaja. Roberto Cavalli las ha catapultado recientemente a la fama, convirtiéndolas en protagonistas de la sección Today’s Obsession del Fashion Week Daily. Las lució junto a su impecable traje de gala en un acto benéfico rebosante de VIPs: Beyoncé, Heidi Klum, Melania Trump... Muy graciosas la verdad (más parafernalia pirata, muy deseable toda ella, en: piratemerch.com), pero para utilizarlas necesito hacerme pupa primero…



Pañuelo de calaveras: Toda famosa tiene un scarf de calaveras de Alexander Mcqueen. Es como el Motorcycle de Balanciaga: si eres famosa tienes uno, va en el pack. Aunque os advierto que si quereis conseguir el pañuelito (vale vale lo digo bien, el scarf) por menos de 200 euros no lo vais a encontrar en el eBay…


Anillos con o sin calaveras: que además puedes usar en diversas ocasiones.

Black Kohl (lapiz de ojos negro): No hay que rebuscar mucho.

Pulseritas con calaveras: y cualquier otro abalorio que represente el símbolo pirata por excelencia.

Trencitas, rastas y abalorios en el pelo: es posiblemente la parte que más me gusta… y por supuesto no puede faltar… el típico pañuelo en la cabeza atado al estilo pirata!!!


Finalmente, para completar un estilo, es sumamente importante adoptar la actitud adecuada. En este sentido no tenemos más que seguir los sabios consejos del Capitán Sparrow (auténticas frases lapidarias, exhortaciones vitales, filosofía de cátedra en estado puro), por ejemplo: Las peleas justas no resultan muy estimulante, Más importante aún es la triste existencia del que nunca se ha deleitado con la dulce y persistente fragancia del vergel de Tortuga, comprendes? o La única regla que realmente importa es esta: lo que un hombre puede hacer y lo que no puede hacer! (que profundo jajaja es un crak el tio).

Bueno no os asusteis por esta entrada, es el síndrom Jack Sparrow (ya se que no existe esa enfermedad, la he inventado yo jeje), un beso y disfrutad de la peli! ^^




"Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo’
deja abierta la posibilidad de una cuarta o quinta película,
a lo cual no me opondría como actor,
porque siento que hay mucho más territorio por explorar
con el Capitán Jack Sparrow."

Lo dijoJohnny Depp a pocos días del estreno de la tercera parte de Piratas del Caribe.
Hoy 24 de mayo (lo han adelantado un día, oficialmente) es el día del estreno de Piratas del Caribe. Despues de ver el espectacular trailer miles de personas como yo estamos deseando que pasen rapidamente las horas para poder ir a dsifrutar de la pelicula.
Por ahora os dejo el último poster que ha salido ^^

Cuaderno de bitácora: día XV
Piratas célebres; 4º parte: el pirata español

"La historia de la piratería es una epopeya salvaje, con los colores del oro y de la sangre, con los olores de la pólvora y de la sal, resonante por el chasquido de las velas y la detonación de los cañones"
Robert de la Croix

En 1670 la Corona Española se ve obligada a reconocer la posesión de los territorios ocupados por Inglaterra en América, y (lo que es más grave) el derecho inglés de navegar hasta ellos. Como contrapartida, se crea un nuevo servicio de buques guardacostas, encargado de reprimir el contrabando extranjero.

La mayor parte de estos guardacostas son particulares, que cobran a razón de las presas conseguidas. Se reclutan marineros principalmente en el Caribe, sobretodo en el puerto de la Habana. Esta acción se complementa, en 1674, con la concesión de patentes de Corso a los súbditos españoles que lo soliciten.

Los guardacostas españoles (Corsarios en tiempo de guerra) detenían a cualquier nave extranjera que consiguieran abordar, considerando a sus tripulantes contrabandistas si llevaban en su carga productos coloniales (palo de tinte, cacao, índigo). Prestaron sus servicios hasta 1750, fecha en la que España se comprometió a no inspeccionar buques ingleses en alta mar, mientras que Inglaterra renunciaba, a su vez, al asiento de negros y al navío de permiso.

Nombrar corsario a alguien era una gran responsabilidad...era dar poder a un hombre...darle una tripulación y un navío que cargaría de oro en el nuevo mundo...y el hombre es debil...a menudo se dejaba vencer por la codicia y decidia dejar de servir a una patria y un rey y navegar libre y sin ataduras sin responder a ninguna bandera excepto a la negra con dos huesos cruzados y un cráneo sobre ellos... la bandera de un pirata.

Benito Soto Aboal

(Pontevedra, 22 de marzo de 1805 - Gibraltar, 25 de enero de 1830), pirata español de principios del siglo XIX.

La aventura de uno de los pocos piratas españoles que alcanzaron fama mundial comenzó en el bergantín brasileño El Defensor de Pedro, que partió de Río de Janeiro en 1823. Tras un motín, Soto Aboal abandonó al capitán de la nave en tierras africanas y se lanzó a la piratería, siendo su primera víctima la fragata mercante Morning-Star, de bandera inglesa. Habiendo saqueado la nave y asesinado a parte de sus ocupantes, puso rumbo al Norte, hacia las islas portuguesas del Atlántico Norte, cometiendo varios abordajes más. Tras asesinar a tres de sus compañeros, por considerarlos poco leales, llegaron a puerto en La Coruña y, fingiendo uno de los piratas ser el legítimo capitán, vendieron la mercancía.

Seguidamente, el barco (entonces ya renombrado "Burla negra") se dirigió a las costas de Cádiz, donde planeaban deshacerse de él para retirarse y disfrutar de las ganancias. Sin embargo, al divisar el faro de la Isla de León lo creyeron el de Tarifa, y terminaron embarrancados a corta distancia de Cádiz. Tras un periodo inicial de confusión, la expectación generada provocó que fueran descubiertos, y diez miembros de la tripulación fueron ahorcados en la ciudad andaluza. El capitán Soto, por su parte, tras huir a Gibraltar, fue igualmente hecho preso y condenado a muerte en la horca en la colonia británica, por la ejecución u ordenamiento de 75 asesinatos y 10 saqueos.

No somos ni criminales ni asesinos. Somos hombres libres y cristianos.
(Misson)



Cuaderno de bitácora: día XIV
Los castigos; 1º parte

Tan famosos son los castigos de los piratas así como crueles. Seguro que más de una vez habeis oido la expresión "pasear la quilla" pero...en que consistía realmente esto?
Pasar por la quilla a alguien era sin duda uno de los peores castigos.
Sobre la cubierta de la nave se ataba un cabo al prisionero por una de sus puntas. La otra punta del cabo era introducida en el agua y llevada al lado contrario por debajo del barco. Una vez esta punta estaba en cubierta, el prisionero era atado de nuevo con ella. Para evitar que el condenado tragara agua se introducía una porción de grasa por su boca. Cuando se ordenaba la ejecución, el reo era elevado por los pies y dejado caer al mar por un lado mientras un grupo de hombres tiraba del cabo por el lado contrario, arrastrando así al prisionero por debajo del casco del buque hasta que volvía a ser izado por la banda contraria. La operación se repetía tres veces. Además de la enorme angustia que suponía la asfixiante carrera, el castigo se agravaba con el hecho de ser arrastrado sobre el casco del barco completamente cubierto de moluscos y cabezas de clavo que cortaban el cuerpo del desgraciado.

Otro duro castigo era el maroon. Consistía en abandonar a alguien en un islote o isla desierta apartada de las rutas de navegación. Se le desembarcaba junto con un poco de agua y un arma de fuego con una sola bala. El abandonado generalmente moría de hambre o ahogado al subir la marea si se encontraba en un pequeño islote. El motivo dejar una pistola con una sola bala no permitía poder cazar (y además raramente los islotes estaban habitados por animales), el motivo de dar esa bala era para que el desdichado pudiese suicidarse cuando la locura y la soledad se apoderasen de él...

Cuaderno de bitácora: día XIII
Piratas célebres; 3º parte


Jean David Nau, "L'Olonnois" (El Olonés), (Sables d' Olonne 1630 - 1669):
A la edad de 20 años viajó al Caribe como engagé (trabajador forzoso), fue bucanero en La Española y finalmente filibustero en la Hermandad de la Costa. Se destacó especialmente por su extrema crueldad con los prisioneros. Se dirigió a Campeche donde naufragó y tras muchas vicisitudes logró regresar a La Tortuga. En 1668 capturó una fragata junto a Cayo Fragoso en Cuba, pasando a cuchillo a todos sus tripulantes. Se asoció con Miguel el Vasco y otros filibusteros, con quienes atacó Maracaibo y Gibraltar en 1668, tomando un importante botín y realizando toda clase de barbaridades con los vecinos. De regreso planeó tomar Nicaragua pero las corrientes le llevaron a Honduras, donde asaltó y tomó Puerto Caballos. Tras muchas deserciones quedó con un solo barco con el que fue a parar al Darién. Los caníbales de la zona hicieron justicia a todas sus víctimas, siendo devorado vivo por sus captores.

Edward Teach "Blackbeard" (Barbanegra), (Bristol 1680 - 1718):
Fue quizás el más famoso de los piratas. Su verdadero nombre era Edward Drummond y usaba el nombre de Edward Teach antes de dedicarse a la piratería. Su barco "Queen Anne´s Revenge" fue tomado a los franceses. Llevaba una enorme barba negra adornada con cintas. Antes de una batalla ató mechas lentas a su sombrero que dejaban una estela de humo negro, con el fin de aterrorizar a sus enemigos. Trataba a los prisioneros salvajemente. Su actividad duró solamente dos años. En 1718 el gobernador de Virginia ofreció una recompensa por él vivo o muerto. El teniente Robert Maynard de la Royal Navy, lo persiguió con dos barcos y lucharon mano a mano sobre cubierta. Murió con veinte heridas de machete y cinco disparos de pistola. Maynard le cortó la cabeza, la colgó en su barco y regresó a por la recompensa.

PD: Piratas gracias por seguir visitándome, hemos pasado ya las 1000 visitas :)