Cuaderno de bitácora: día XXXIV




La canción del pirata

Con diez cañones por banda,viento en popa, a toda vela,no corta el mar, sino vuelaun velero bergantín.Bajel pirata que llaman,por su bravura, El Temido,en todo mar conocidodel uno al otro confín.
La luna en el mar rielaen la lona gime el viento,y alza en blando movimientoolas de plata y azul;y va el capitán pirata,cantando alegre en la popa,Asia a un lado, al otro Europa,y allá a su frente Istambul:
Navega, velero míosin temor,que ni enemigo navíoni tormenta, ni bonanzatu rumbo a torcer alcanza,ni a sujetar tu valor.
Veinte presashemos hechoa despechodel inglésy han rendidosus pendonescien nacionesa mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,que es mi dios la libertad,mi ley, la fuerza y el viento,mi única patria, la mar.
Allá; muevan feroz guerraciegos reyespor un palmo más de tierra;que yo aquí; tengo por míocuanto abarca el mar bravío,a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,sea cualquiera,ni banderade esplendor,que no sientami derechoy dé pechos mi valor.
Que es mi barco mi tesoro,que es mi dios la libertad,mi ley, la fuerza y el viento,mi única patria, la mar.
A la voz de "¡barco viene!"es de vercómo vira y se previenea todo trapo a escapar;que yo soy el rey del mar,y mi furia es de temer.
En las presasyo dividolo cogidopor igual;sólo quieropor riquezala bellezasin rival.
Que es mi barco mi tesoro,que es mi dios la libertad,mi ley, la fuerza y el viento,mi única patria, la mar.
¡Sentenciado estoy a muerte!Yo me ríono me abandone la suerte,y al mismo que me condena,colgaré de alguna antena,quizá; en su propio navíoY si caigo,¿qué es la vida?Por perdidaya la di,cuando el yugodel esclavo,como un bravo,sacudí.
Que es mi barco mi tesoro,que es mi dios la libertad,mi ley, la fuerza y el viento,mi única patria, la mar.
Son mi música mejoraquilones,el estrépito y temblorde los cables sacudidos,del negro mar los bramidosy el rugir de mis cañones.
Y del truenoal son violento,y del vientoal rebramar,yo me duermososegado,arrulladopor el mar.
Que es mi barco mi tesoro,que es mi dios la libertad,mi ley, la fuerza y el viento,mi única patria, la mar.




José de Espronceda




Feliz Navidad piratas!!!

Cuaderno de bitácora: día XXXIII
Piratas berberiscos

Primero quiero pedir disculpas mi ausencia estas últimas semanas. Problemas en cubierta me hicieron retirarme pero ya estamos eEn esta página de nuestro cuaderno abandonaremos el Caribe para hablar de una piratería más cercana a mi pais, y de un ataque que sucedió en una de las ciudades costeras más bonita que conozco, Calpe (Alicante).

Desde hace cientos de años el mar Mediterráneo conoció las numerosas incursiones de piratas y corsarios turcos y berberiscos que atacaban las naves y costas europeas en medio del conflicto entre el Cristianismo y el Islam que culminó con la conquista cristiana de Granada y la turca de Constantinopla, Chipre y Creta.

Los berberiscos contaban con los importantes puertos de Tánger, Peñón de Vélez de la Gomera, Sargel, Mazalquivir y los bien defendidos en Túnez y Argelia, incluso Trípoli, desde los que atacar cualquier punto del sur europeo y refugiarse con rapidez llevando los rehenes por los que se pedía rescate.


Debe tenerse en cuenta que la piratería a naves cristianas era considerada por los berberiscos una forma de Guerra Santa y por tanto noble y ejemplarizante.

Desde estas fortalezas los berberiscos atacaban los puertos del sur de la península Ibérica, el archipiélago de las Baleares, Sicilia y el sur de la península Itálica. Tanto es así que el cronista Sadobal escribió: «Diferentes corrían las cosas en el agua: porque de África salían tantos corsarios que no se podía navegar ni vivir en las costas de España».

Para comprender los ataques sufridos en nuestras costas por parte de los piratas berberiscos tenemos que remontarnos como mínimo a 1609.Fecha en la que un terrible Decreto de Felipe III obligó a todos los moriscos a abandonar la tierra en la que habían nacido.

Hay que entender que se expulsó a personas que durante generaciones habían nacido y vivido en nuestro suelo. Personas a las que se les dio sólo tres días para abandonar todo lo que poseían. Muchos de los futuros corsarios habían sido en estas tierras humildes labradores o artesanos. La expulsión les convirtió en sanguinarios marinos.

En 1637, en el primer ataque del que tenemos noticia, se llevaron cautivos a todos los vecinos de Calpe. Algunos regresaron, pero gran parte de aquellos calpinos quedaron para siempre en el norte de África.

El siguiente ataque pirata a la villa de Calpe se produce en la mañana del jueves 22 de Octubre de 1744.En ese lejano día, aproximadamente a las 6 de la mañana, llegaron a nuestras playas siete Galeotas con la intención de asaltar nuestro pueblo Al darse cuenta los calpinos acudieron unos veinte hombres hasta la orilla del mar y guareciéndose tras un muro de piedra, dispararon a las lanchas que estaban atacando un barco catalán cargado de vino. A pesar de que hirieron a alguno de los atacantes, los calpinos se retiraron al cañonearlos dos de las Galeotas que se habían acercado a tierra.

A pesar de la superioridad numérica de los asaltantes, los calpinos retuvieron durante hora y media el desembarco de los corsarios.

Finalmente con 12 lanchas (cuatro de ellas apresadas a los pescadores locales) desembarcaron unos 800 a 1000 hombres, iniciando el ataque contra los pocos defensores que habían quedado dentro de la ciudadela. Estos en número de 60 aproximadamente, resistieron valerosamente los embates de los asaltantes y, con unos pocos fusiles e incluso con piedras mataron a muchos de los asaltantes. Duró la contienda hasta las 4 de la tarde, en que los piratas desistieron de su empeño de conquistar la ciudadela al acudir en ayuda de los calpinos gente armada de los pueblos limítrofes.

De los defensores sólo murió un joven al asomarse sobre la muralla al oír los lloros de su madre a la que se llevaban cautiva. Otro de los defensores fue herido de bala en un muslo.

Los asaltantes tuvieron más de 100 bajas. Todos los muertos y heridos fueron embarcados, menos uno que cayó muerto a la puerta de la villa y que a pesar de sus muchos esfuerzos no pudieron llevarse.

Las siete Galeotas piratas estuvieron fondeadas frente a las costas calpinas hasta el amanecer del sábado día 24 en que abandonaron el fondeadero sin que se supiese el rumbo que tomaron.

La villa de Calpe en el momento del ataque, comprendía intramuros 23 casas y la iglesia. En los arrabales, unas 110 casas más.Se encontraban los tres torreones y su puerta principal (el Portalet) en un estado lamentable. Hacia 4 meses que en nuestra villa se venían padeciendo continuas enfermedades y sus pocos habitantes imposibilitados de arreglar los muros para su defensa.


El 28 de Octubre de 1744 el alcalde de Calpe escribe al Duque de Caylús,Gobernador de Valencia informándole de la invasión mora.Ese mismo día,el Duque escribe al Marques de la Ensenada notificándole que el alcalde de Calpe le había informado.A partir de ese instante el Marques de la Ensenada inicia una serie de gestiones que darían como resultado la fortificación de nuestro pueblo y cuyas obras se ejecutaron entre 1745-47 bajo la dirección del Ingeniero de origen francés Carlos Desnaux.

Las obras ejecutadas fueron;Reparación de las murallas y cambio de la puerta del Portalet. Construcción de un muro que cercara los arrabales y cuyo perímetro recorría aproximadamente, las calles de José Antonio, Purísima, Mar, Constitución Av de Ifach, Campanario y Pl. de España. Este recinto tenia dos puertas;La llamada del Mar (actual pl. dels Mariners) y la de Altea (Pl. de España).

Como dato podemos afirmar que la única puerta de acceso a la ciudadela y conocida como el Portalet,media 9 pies y 3 pulgadas de alto (pie de Castilla,aprox. 28 cm) por 6 pies y 6 pulgadas de ancho, (2,60 de altura por 1,82 de anchura) y estaba completamente arruinada.

El coste total de las obras de defensa de nuestra villa (ejecutadas finalmente por administración) fue de 64.294 Reales de Vellón. Quedando el pueblo de Calpe cercado por dos muros. El interior con la única salida del Portalet y el exterior con las dos puertas mencionadas. Mar y Altea.

El día 8 de Enero de 1747 el cura de Calpe Roque Vives da las gracias al Marques de la Ensenada por las obras ejecutadas.

Desde 1744 Calpe no fue atacado más por los piratas berberiscos

Dedicado a Darka, al cual le prometí hace meses que trataría este tema ^^


Quiero hacer un alto en nuestra travesía y detenerme en un puerto para enseñaros su belleza.
El puerto en cuestión es el mio...mi ciudad...y quiero compartirlo con todos vosotros.





















Cuaderno de bitácora: día XXXII
La Edad de Oro de la piratería.

Se puede decir que la historia de la piratería transcurre paralela a la historia de la navegación. Allá donde hubo barcos cargados de mercancías surgieron piratas dispuestos a tomarlas por la fuerza. Se conocen incursiones de naves piratas desde los tiempos de la antigua Grecia. Incluso la Roma republicana sufrió el pillaje de estos ladrones del mar. Desde entonces han abordado embarcaciones y todavía hoy asolan los mares cerca de Borneo y Sumatra. Sin embargo, las mejores páginas de su larga historia se escribieron en los siglos XVI y XVII, La Edad de Oro de la piratería.El capítulo más característico de la historia de la piratería corresponde al desarrollado en el Caribe en ese periodo, episodio estrechamente relacionado con la historia de la presencia española en América.
El origen de la piratería en el Caribe hay que buscarlo en una famosa bula del Papa Alejandro VI, el año 1493, por la que se concedía a España y Portugal el derecho de posesión de las tierras que se iban descubriendo, tras la llegada de Colón al Nuevo Mundo. Las posesiones españolas se situaban tras una línea trazada, 100 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde; los territorios situados al este de la citada línea serían de dominio portugués. Francisco I de Francia protestó airadamente contra la partición hecha por la Santa Sede: "Quisiera ver -le contestó al Papa- el testamento de Adán, por el que se me excluye a mí de esa parte del mundo". Inglaterra, todavía sin Marina, no podía intervenir en el litigio, pero años más tarde diría Drake: "Ninguna paz al otro lado de la línea". Francia e Inglaterra quedaban, pues, al margen de las riquezas de América; y España, con una política equivocada, agravó más la situación cerrando el comercio del Nuevo Mundo a los extranjeros. Todo barco extranjero navegando por aquellas aguas sería considerado a partir de entonces pirata.
La primera nación en reaccionar fue Francia. Como Francisco I carecía de Marina, estimuló a los armadores particulares y hacia 1537 el Caribe estaba infestado de piratas franceses. Posteriormente, Inglaterra comenzó también a fijar su atención en América y, soñando en el botín, aparecen los primeros piratas ingleses en el Caribe, bajo la protección de la reina Elizabeth. La mayoría eran nobles, y si no lo eran, la reina les daba entrada en la nobleza. En cierta ocasión, el embajador de España pidió a la reina de Inglaterra la ejecución de Drake, por pirata, después de que éste asaltara diversas plazas. En respuesta la reina Elizabeth esperó en el Támesis al marino... para armarle allí mismo caballero.
La piratería del mar Caribe fue un episodio insólito en la Historia de la humanidad. Sus aventuras han levantado a partes iguales fascinación y horror en los siglos posteriores, hasta el punto de crearse mitos y leyendas muchas veces alejados de la realidad histórica. Cuando estos mitos pasaron a las novelas de aventuras y posteriormente al cine, se creó un nuevo género que, con altibajos, ha fascinado al publico hasta nuestros días.
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"Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de criminales a gran escala? Y esas bandas ¿qué son sino reinos en pequeño? Son un grupo de hombres, se rigen por un jefe, se comprometen en pacto mutuo, reparten el botín según la ley por ellos aceptada. Supongamos que a esta cuadrilla se le van sumando nuevos grupos de bandidos y llega a crecer hasta ocupar posiciones, establecer cuarteles, tomar ciudades y someter pueblos. Abiertamente se autodenominan entonces reino, título que a todas luces les confiere no la ambición depuesta, sino la impunidad lograda. Con toda profundidad le respondió al célebre Alejandro un pirata caído prisionero, cuando el rey en persona le preguntó: ¿qué te parece tener el mar sometido a pillaje? Lo mismo que a ti, le respondió, el tener al mundo entero. Solamente que a mí, que trabajo en una ruin galera, me llaman bandido, y a ti, por hacerlo con toda una flota, te llaman emperador".
James P.Warburg

Cuaderno de bitácora: día XXXI

Piratas Célebres: Jack Rackham, "Calico Jack"

Malvados, ladrones, ruines, sinvergüenzas, insensibles, tiranos, traidores, infieles, desleales… Son muchos los adjetivos negativos que durante años y todavía hoy se emplean para designar a los piratas.

Si bien hicieron cosas ilegales y violentas hay que tener en cuenta que eran otros tiempos, que la ley no era como ahora y que el mundo en general era distinto.

Desde que cree el blog, uno de mis objetivos ha sido mostrar a la gente ese otro lado de la piratería, el lado aventurero, el lado fascinante, el lado que la gente nunca nombra cuando se refiere a estos hombres y habla de ellos despectivamente.

Hace unas semanas lei un artículo que decía que los piratas habían sido (y cito textualmente) “una raza cruel, sin amor por nada y por nadie y con una especial capacidad que les impedía enamorarse de nadie que no fuera el oro” ¿¿¿¿????

Tal sarta de barbaridades me hizo reflexionar y creo que estaréis de acuerdo que nadie, y repito, NADIE puede tener ninguna capacidad (sobrehumana?? ) para no poder enamorarse.

Los piratas no son una excepción, y si no, la prueba está en Jack Racham, que se arriesgo por quién amaba. No puedo negar que es uno de mis favoritos por no decir el que más.

Rackham, más conocido como Calico Jack por su afición a llevar vistosos pantalones de Calico (tela de algodón estampada) se perdía por el ron y las mujeres.

Nació en 1670 y murió en 1721.

Se le consideraba el pirata más elegante del siglo XVIII. Fue célebre por sus hazañas en alta mar; llegó a llevar a bordo a dos de las más famosas mujeres pirata: Anne Bonny y Mary Read, protagonizando un triángulo amoroso.

Se desconoce su fecha y lugar de nacimiento. La primera mención de él data de 1718, cuando viajaba a bordo del barco de guerra inglés Treasure como ayudante del capitán, y desafío a este al negarse a perseguir a un barco de la Armada francesa. Consiguió que todos los marineros se pusieran de su parte amotinándose contra el capitán, y aquella tripulación de honrados marineros pasó a dedicarse a la piratería aceptando como nuevo capitán a Jack.

Atacaban objetivos modestos: pequeñas corbetas y barcos de pesca; ya que desde el motín estaba perseguido por la justicia y no podía arriesgarse a atacar objetivos grandes.

En 1719 navegó rumbo a las Bahamas y se instaló en Nueva Providencia.

Una noche en una cantina conoció a una mujer casada llamada Anne Bonny y se enamoró perdidamente de ella. Cuando la relación que mantenían en secreto se hizo pública, el gobernador de Nueva Providencia amenazó con azotar a Anne por adulterio, por lo que Jack reclutó una tripulación y partió con ella para protegerla.

Temiendo que los marineros se negasen a compartir el viaje con una mujer, Anne se disfrazó de hombre y adoptó el nombre de Adam Bonny. Se comportó como un marinero y lucho junto a la tripulación.

Aquel navío se convirtió en un punto de mira preferente de las autoridades inglesas y españolas.

Se unió un nuevo marinero llamado Mark Read cuyo verdadero nombre era Mary Read, pero al igual que Anne se hizo pasar por hombre. Mary vivió enamorada de Jack durante los años que navegaron juntos, viendo siempre como había de mantenerse a la sombra de Anne la cual ocupaba el corazón del Calico.

En 1721 fueron apresados por un buque español en Jamaica. En aquella batalla sólo Anne y Mary lucharon en cubierta mientras los piratas estaban bajo la cubierta emborrachándose. El gobernador retrasó la ejecución de las dos mujeres ya que alegaron estar embarazadas, y dictaminó su muerte para después del parto. No obstante, ambas escaparon (no había ningún embarazo en realidad).

Por su parte, Jack y su tripulación fueron juzgados el 16 de noviembre de 1721, sentenciados como culpables de piratería y ahorcados al día siguiente.

Nada más se supo de Anne, solo que al parecer años atrás ella y Jack tuvieron un hijo en Cuba, pero nació dos meses antes y a la hora murió.

Anne, recibió varios aplazamientos de su ejecución hasta que misteriosamente desapareció de los expedientes oficiales. Hay diferentes teorías sobre su supuesto final. Se cree que su padre, que tenía contactos en la isla, perdonó a su hija y la rescató para traerla de nuevo a Carolinas, donde le consiguió un nombre nuevo y una nueva vida a sus 20 años. Pero hay otras teorías que afirman que volvió con su marido, o incluso existe el mito de que se hizo monja.

Como curiosidad, la bandera que representaba a Jack Rackham mostraba dos sables y una calavera. Esta bandera es una de las más empleadas hoy en día al hablar de piratas.

Imagen: Mary Read, Anne Bonny y Calico Jack

Piratas os pido disculpas por el retraso y os pido un poco de paciencia.
No me he olvidado de vosotros ni del blog, solo tengo unos pequeños problemas "técnicos" en mi navío (ordenador) pero si todo marcha bien en breve estaré de nuevo con vosotros y segiuiremos nuestra travesía.
Hasta entonces;
Angelica Black

El blog permanecerá cerrado unos dias por vacaciones.
En agosto volveré con nuevas historias para contar. Un beso piratas

Cuaderno de bitácora: día XXX

El fin de la filibustería. Los últimos corsarios




Fifteen men on the dead man´s chest/ Yo-ho-ho, and a botle or rum!/ Drink and the devil had done for the rest/ Yo-ho-ho, and a botle of rum!
Stevenson




El fin de la filibustería. Los últimos corsarios
Como hemos visto la Paz de Utrech, en 1713, marca la total extinción de los filibusteros del Caribe. Inglaterra, España, Francia y Holanda se obligan a respetar la libertad de comercio entre ellos. Los "Hermanos de la Costa" se convierten en contrabandistas, negreros... o en simples piratas. Su marco de acción se traslada paulatinamente al norte, tomando como base de operaciones las colonias inglesas de América del Norte.
A pesar de todo, la palabra "Filibustero" no desaparece de los mares del Caribe en el siglo XIX. Los documentos oficiales españoles empiezan a designar con este nombre a los rebeldes americanos que se alzan contra la metrópoli, o a los contrabandistas que les proporcionan armas.
Irónicamente, la emancipación de las colonias españolas provocará la vuelta de los corsarios al Caribe. Marinos norteamericanos, franceses e ingleses consiguen patentes de corso de las recién formadas repúblicas, con las que atacan el tráfico comercial aún existente entre Cuba y la metrópoli. La isla de St. Thomas (ahora posesión norteamericana) llega a convertirse en una segunda Tortuga.
Este renacimiento, no obstante, dura escasamente quince años: en 1825 la presencia pirática en el Caribe vuelve a ser prácticamente nula.
La piratería atlántica, que empezó frente a las costas de las Canarias, muere en ese mismo marco de acción: de 1816 hasta 1827 las islas son el objetivo de un puñado de corsarios hispanoamericanos, que pretenden dañar el comercio de la metrópoli y conseguir, si es posible, la rebelión de las islas.

Cuaderno de bitácora: día XXIX
La leyenda de Barbanegra

Barbanegra subió a zancadas por la ladera arenosa que llevaba a las hogueras, y se detuvo un momento al llegar a la cima: una silueta grande y serrada contra el cielo púrpura. Su tricornio parecía demasiado ahusado y largo por las esquinas y, con los puntos de luz roja que brillaban en torno a su cabeza, a Shandy le pareció que una especie de demonio de tres cuernos acababa de llegar del Infierno
Tim Powers. "En costas extrañas"

Los orígenes de Edward Teach, más conocido como "Barbanegra" son oscuros. Al parecer, era oriundo de Jamaica, donde habría nacido a finales del siglo XVII. Su familia pertenecía a una clase media-baja, y un hermano suyo servía a la Corona inglesa como oficial de artillería.

La primera referencia fideligna sobre Teach data de 1713, al finalizar la Guerra de Sucesión española. El futuro Barbanegra, que ha sido corsario durante la guerra al servicio de Inglaterra, se convierte en pirata, poniéndose a las órdenes del filibustero Hornigold, que no tarda en darle un barco propio, el "Venganza de la Reina Ana".

En 1716 Hornigold se acoge a una amnistía promulgada por Jorge I, con la cual se concede el perdón a todos los piratas que quieran someterse a la autoridad legal. Teach, ya "Barbanegra", empieza a forjar la leyenda que lo convertirá en el "Terror de los mares".

Transcribiendo la tradición popular, Robert de la Croix lo describe del siguiente modo:

"Es un hombre inmenso, ancho de hombros y de una extraordinaria fuerza. Sus ojos son brillantes. Su rostro, colorado, está encuadrado por una barba negra que cae sobre su pecho y sube hasta sus ojos. Es tan espesa que la lleva dividida en pequeñas trenzas, atadas con cintas de colores. Va vestido de rojo. Empuña un enorme sable y una fila de pistolas atraviesa su pecho. Su sombrero está adornado de hachones encendidos. Cuando lucha vocifera, ruge, grita, ríe, lanza injurias. Asusta tanto a sus adversarios que presa de miedo se entregan"

Rafael Abella, en cambio, nos presenta una visión muy diferente de Barbanegra. Para él, se trataba de un personaje de escaso valor que no hacía acto de presencia en los combates, a quien repugnaba contemplar los tormentos que había ordenado, prefiriendo pasar el tiempo jugueteando con sus tesoros.

Sea como fuere, lo cierto es que se trata de un hábil marino y un hombre astuto. Hace circular la leyenda de que ha firmado un pacto con el Diablo, vendiendo su alma para convertirse en un demonio del mar. Cuentan que el mismo Satanás circula de noche por su barco, desapareciendo con el primer rayo de sol...

Su marco de acción abarca ahora las Bahamas, con ataques esporádicos tanto a las costas de Honduras como a las de Virginia o Carolina, cebándose, especialmente, en los barcos del puerto de Charleston. Su base se encuentra en Carolina del Norte, donde ha llegado a un acuerdo con el gobernador, Charles Eden, gracias a lo cual puede reabastecerse, carenar sus naves y vender el botín.

En agosto de 1717 Barbanegra se alía con el "Mayor" Stede Bonnet, un pirata novato. Sobre este asociado de Barbanegra hay una gran controversia: al parecer era un rico plantador de Barbados, que antaño había servido en el ejército como oficial de infantería. Un día compró un barco, (el Venganza), reclutó una tripulación y se lanzó al mar ¿Por qué?

Según un historiador del siglo XIX llamado Johnson, tomó dicha decisión... ¡huyendo de su mujer! (Un ilustrador de una edición popular, consagrada a los piratas, lo representa huyendo de su casa bajo una auténtica abalancha de vajilla rota que le lanza su esposa). Sin embargo, para Rafael Abella, Bonnet era un desequilibrado mental que disfrutaba lanzando prisioneros por la borda y contemplando cómo eran devorados por los tiburones. Otra autoridad sobre los piratas, Robert de la Croix, afirma que Bonnet era un Quijote, un romántico, un hombre embriagado con las narraciones de los piratas que soñaba con emularlos.

Sea como fuere, Bonnet es un hombre de carácter débil, al cual Barbanegra maneja a su antojo, y al que termina robando su parte de botín (y de paso los víveres y las municiones) para refugiarse en carolina del Norte, donde el gobernador Eden le concede la amnistía de Jorge I. Respecto al botín que trae consigo... tiene la desfachatez de jurar haberlo encontrado en un barco que navegaba a la deriva. Una comisión termina decretando que dicho barco pertenecía a España, nación en ese momento nuevamente en guerra con Inglaterra. De este modo Barbanegra consigue hacerse legalmente con el producto de sus saqueos, tras pagar, por supuesto, una parte a Eden en concepto de "contribución al Tesoro Real". Teach se convierte en un "honesto" capitán mercante. Compra una propiedad y se casa (lo cual, por otra parte, tampoco es una novedad, ya lo había hecho con anterioridad: 14 veces, según Abella; 12, según De La Croix)

Barbanegra se embarca de nuevo. Teóricamente, se dedica a traficar en los archipiélagos del Golfo de México. En realidad sigue dedicándose a la piratería, pero con mayor discreción: ahora se preocupa en no dejar supervivientes y hunde los barcos una vez saqueados.

A mediados de 1718 decide cambiar el marco de sus actividades. Fleta una balandra y remonta el río James, en el estado de Virginia, saqueando y extorsionando a los plantadores de algodón. Por desgracia para él el gobernador de Virginia, Spotswood, no es Eden, y ordena que dos fragatas, la "Pearl" y la "Lyme" lo esperen en la desembocadura del río James. Barbanegra, al parecer, se ha metido en una trampa... Sin embargo Barbanegra ha sido prevenido de la acción por su siempre fiel Eden, y se refugia en la cercana bahía de Ocracoke, en la que, por su poca profundidad, embarrancarían irremediablemente las naves que intentaran seguirlo. Pese a todo ello, la mala suerte persigue al pirata: El teniente de navío Maynard apareja el 17 de Noviembre una balandra muy similar a la suya, con intención de remontar el James en su busca, encontrándose casi por casualidad con Barbanegra el 20 de Noviembre.

Barbanegra murió como había vivido; envuelto en un aura de leyenda. Al parecer, se enfrentó en mitad del abordaje con el teniente Maynard, que finalmente logró abatirle. Se le contaron al cadáver veinticinco heridas de sable y cuatro de pistola. Cuando cayó, los nueve piratas que aún seguían en pie se rindieron en el acto.

Cuando Maynard entró en el puerto de Bathtown, llevaba colgando del bauprés, a modo de mascarón, la cabeza cortada del pirata. Todas las cintas de su barba eran rojas.

Cuaderno de bitácora: día XVIII
La legislación española respecto a la piratería y la situación legal de los piratas españoles

El castigo legal de la piratería y el contrabando

Normalmente, al pirata capturado se le ahorca, siguiendo la tradicional ley del mar. Si tiene suerte, no obstante, puede ser condenado a cadena perpetua, en la flota de galeras de Cartagena de Indias.

Se considera contrabandista a cualquier comerciante que no posea la correspondiente licencia de la Casa de Contratación. Suele ser castigado con la confiscación de la carga, más pago de una multa, aunque en circunstancias especiales puede ser condenado a sanciones más graves, incluso a pena de muerte.

Poco importa que el reo sea súbdito de la corona española o extranjero, el castigo, incluso si se trata de la pena capital, se ejecuta en las Indias y lo antes posible. [Según Real Cédula de 22 de Abril de 1796: "... que los estrangeros por contravandistas u otros delitos sean castigados aquí o con pena capital u otra moderada que merezcan y nunca se remitan a España para escusar los recuerdos que hacen a sus embaxadores, y necesidad de dejar impunidos estos delinquentes..." (Concepción García-Gallo, "Notas a la Recopilación de leyes de Indias")]

El súbdito español que es sorprendido comerciando con contrabandistas puede ser condenado a muerte, siendoles confiscados todos sus bienes, según las reales cédulas del 14/1/1724 y 30/4/1730. esta ley se suavizaría con la Real Orden de 17/7/1799 a seis años de prisión y trabajos forzados.

El caso se complica si el pirata o contrabandista capturado es un hereje (inglés u holandés). En ese caso, puede ser acusado de hacer proselitismo de su fe, y condenado a la hoguera por el Tribunal de la Inquisición. Dicho tribunal se encarga igualmente de aquellos que comercian con contrabandistas herejes, ya que se considera que sus actividades contribuyen al desarrollo de la herejía, y por consiguiente al debilitamiento de la Verdadera Fe.

Los Corsarios Españoles

En 1670 la Corona Española se ve obligada a reconocer la posesión de los territorios ocupados por Inglaterra en América, y (lo que es más grave) el derecho inglés de navegar hasta ellos. Como contrapartida, se crea un nuevo servicio de buques guardacostas, encargado de reprimir el contrabando extranjero.

La mayor parte de estos guardacostas son particulares, que cobran a razón de las presas conseguidas. Se reclutan marineros principalmente en el Caribe, sobretodo en el puerto de la Habana. Esta acción se complementa, en 1674, con la concesión de patentes de Corso a los súbditos españoles que lo soliciten.

Los guardacostas españoles (Corsarios en tiempo de guerra) detenían a cualquier nave extranjera que consiguieran abordar, considerando a sus tripulantes contrabandistas si llevaban en su carga productos coloniales (palo de tinte, cacao, índigo). Prestaron sus servicios hasta 1750, fecha en la que España se comprometió a no inspeccionar buques ingleses en alta mar, mientras que Inglaterra renunciaba, a su vez, al asiento de negros y al navío de permiso. [Inglaterra consigue el "Asiento de Negros", es decir, el monopolio de tráfico y distribución de esclavos africanos por toda América. Este tráfico sirvió de tapadera para introducir gran cantidad de productos de contrabando. Igualmente consiguió la concesión de un "Navío de permiso", un buque inglés de 500 Tn que acompañaría a cada flota española, pudiendo vender su carga en la feria correspondiente: dada la irregularidad de las flotas españolas, el "Navío de permiso" se convirtió en una concesión anual, que al ir acompañado de buques auxiliares "de suministro" se convertía, en la práctica, en una auténtica flota.]
Dos personas saben dónde está mi tesoro: El diablo y yo. El que viva más tiempo podrá quedarse con él.
(Edward Teach)