
Cuaderno de Bitácora: día VIII
La leyenda del Holandés Errante….
Hace tiempo que os conté esta historia. He descubierto más cosas sorprendentes así que he decidido reeditarla (he borrado el otro post que habla de esta leyenda). Por si os interesa también he ampliado otro antiguo post, el que os hablo de la terminología pirata (el post es del 28 de noviembre).
La historia del Holandés Errante es una de las más famosas y quizás de las más antiguas leyendas del mar, ya que circula desde hace, por lo menos, 500 años. Esencialmente, la historia es la siguiente: un maniático capitán holandés -por supuesto, el término «Holandés Errante» se refiere al capitán y no a su barco- desafía la ira de Dios y como resultado es condenado a navegar por los océanos eternamente, provocando la muerte de todos cuantos ven su nave espectral. Muchas autoridades sostienen que la historia del Holandés errante se originó a partir de un hecho real, aunque sobre este punto no hay acuerdo.
El problema se complica aún más porque existen muchas versiones de la historia, en las que el capitán puede llamarse Van der Decken, Van Demien, Van Sraaten o Van alguna otra cosa.
Por el año 1.610 un popular capitán holandés, Hendrik Van der Decken, se decía que había hecho un pacto con el demonio para tardar en sus travesías la mitad del tiempo normal. En uno de sus viajes intentaba doblar el cabo de Buena Esperanza, e insultaba a su tripulación en la tormenta exigiéndoles más esfuerzos; al ver que no lo conseguía por más que lo intentaban invocó al diablo para que lo ayudara. En ese momento un rayo cayó sobre la cubierta y de la llamarada surgió un anciano que le gritó: "¡serás maldito y condenado a navegar eternamente tú
y tus hombres en este mar tempestuoso, sin poder volver jamás a puerto!". Van der Decken y su barco no llegaron nunca a Batavia. Desde 1680 son innumerables las personas que han visto su barco. Se dice que cualquier buque que aviste al barco fantasma morirá en poco tiempo. Años más tarde un capitán afirmó ver mientras doblaba el cabo con una terrible tormenta a un barco negro, con el velamen hecho jirones ondeando al viento, de aspecto siniestro y tripulado por esqueletos. Otros muchos navegantes lo vieron navegando en mares turbulentos de todo el mundo, y así es como nació la leyenda del Holandés Errante. Un testigo de excepción fue Rey Emperador de Gran Bretaña Jorge V, cuando aún era príncipe y viajaba como cadete en el H.M.S. Inconstant en 1881 a través del Pacífico. En su diario con fecha 11 de Julio escribe: "A las 4 de la mañana cruzó ante nuestra proa «El Holandés Errante». Emitía una extraña luz fosforescente, como un buque fantasma todo fulgurante, en medio de la cual destacaban con fuerte relieve los palos, vergas y velamen de un bergantín a 200 yardas de distancia que se aproximaba por babor, donde también lo vio el oficial de guardia en el puente, y asimismo el guardiamarina del alcázar, que fue enviado inmediatamente al castillo de proa, pero cuando llegó allí ya no habla vestigio ni signo alguno de haberse avistado ningún buque material, ni cerca ni a lo lejos en el horizonte, siendo la noche clara y estando la mar en calma."
Un caluroso día de marzo de 1939, y sobre las blancas arenas de la playa de Glencairn unas 60 personas descansaban junto a las cálidas aguas del océano Indico. De repente, de la bruma surgió un magnífico buque totalmente aparejado, de los que comerciaban con las Indias Orientales siglos atrás. Quienes lo vieron llamaron a los demás, y pronto la playa era un hervidero humano que comentaba la aparición. El British South Africa Annual de 1939 informaba: «Como guiado por un misterioso empeño, el barco navegaba en línea recta mientras que los visitantes de la playa de Glencairn, sacudidos de su letargo, discutían vivamente los motivos y razones del barco, que parecía dirigirse hacia su propia destrucción en las arenas de Strandfontein. Pero, precisamente cuando la excitación alcanzaba su punto álgido, el misterioso barco se desvaneció en el aire, tan extrañamente como había aparecido». La señora Helene Tydell se hallaba aquel día en la playa, entre la multitud de testigos que presenciaron el hecho. «Digan lo que quieran los escépticos, aquel barco no era otro que el Holandés Errante», declaró.
En 1.975, durante una expedición de estudio y filmación a bordo del yate New Freedom, en mar abierto y a unas setenta y cinco millas al nordeste de las Bimini, la tripulación se hallaba absorta contemplando una tormenta eléctrica de gran intensidad acompañada de lluvia. El Dr. Jim Thorne, director de la expedición, que estaba tomando fotografías en color con una Pentax de 35 mm sacó una instantánea justo en el momento en que un rayo parecía partir en dos el horizonte. Al revelar la foto descubrió que la cámara había captado lo que parecía ser la vela de un gran velero antiguo de aparejo en cruz, a unos veinticinco o treinta metros de su barco. Los
expertos que analizaron la foto no encontraron trucaje alguno ni errores en el material.
Las supersticiones de los hombres del mar no son cosa de broma, y no son antiguos los hechos probados que dan fe de sucesos extraños.
En cierta ocasión se divisó en Adén un barco correo que navegaba rumbo a la India. Su cuaderno de bitácora demostró más tarde que se hallaba a unas 200 millas de distancia. (¿por que lo vieron entonces ahí??).
Para no dejar mal sabor de boca terminaré con una extraña historia. En diciembre de 1660 se hundió una nave británica en las aguas francesas del Paso de Caláis, el único que salió con vida fue una persona llamada Hugo Williams. Después de ciento veintiún años, otro barco inglés naufragó en las mismas aguas y sólo se salvó un marinero de nombre Hugo Williams.
El 5 de agosto de 1820 toda una familia que navegaba el río Támesis, falleció a causa del hundimiento del bote, el único sobreviviente fue un pequeño de cinco años, Hugo Williams...
Durante la Segunda Guerra Mundial, en julio de 1940, una mina colocada por alemanes destruyó un pesquero inglés en el Mar del Norte. Hubo sólo dos supervivientes, que llevaban el mismo nombre, ya que uno era sobrino del otro: Hugo Williams...
¿Qué son, entonces, esos buques fantasma, esos espectros del mar como el Holandés Errante?. Se les puede aplicar las mismas preguntas, especulaciones y teorías que se refieren a los fantasmas en general. Pero el Holandés Errante se distingue de las historias folklóricas y de fantasmas habituales: ha sido visto muchas, muchísimas veces. Si el barco no existe, ¿qué fue entonces lo que vieron los príncipes a bordo del Inconstant? Dado que la aparición del Holandés Errante y de su barco parece predecir sólo muertes o desastres, quizá lo más razonable sea no buscar la respuesta con demasiado empeño.
Por cierto piratas, hemos llegado ya a las 500 visitas! Gracias a todos!! Sin vosotros esto no podría seguir adelante! ^^
Bueno puede que esta semana no pueda publicar nada más, las quejas se las mandáis a la facultad de bellas artes XD un beso tripulación!